Usas ChatGPT o una herramienta parecida para escribir los textos de tu web, las fichas de producto o las entradas del blog. Ahorras horas. Y de pronto lees que Google ha cambiado sus normas sobre la inteligencia artificial y te preguntas si te va a castigar. La respuesta corta es que no hay castigo nuevo, pero sí un aviso claro: todo lo que escriba la IA tiene que pasar por tus manos antes de publicarse. Aquí tienes qué ha cambiado, qué acepta Google y qué no, y una lista sencilla para revisar tu web esta misma semana.
Qué ha cambiado (y qué no)
El 1 de octubre de 2026, Google actualizó su guía sobre el uso de IA generativa en las webs. Lo anotó en su registro de cambios de la documentación de Search Central (2026) como «guía actualizada sobre el uso de contenido de IA generativa», con información sacada de las directrices que usan sus evaluadores de calidad. Coincidió con el Search Central Live Deep Dive de Barcelona, un encuentro de Google con profesionales del sector, según contó PPC Land (2026).
El cambio es pequeño en extensión. PPC Land lo resume como «tres frases nuevas y una expresión cambiada». La más importante, traducida de la guía de Google sobre contenido hecho con IA (2026), es esta: «es fundamental verificar los datos y revisar a mano todo el contenido generado con IA, para asegurar que es exacto y fiable, antes de publicarlo».
Lo que no ha cambiado también importa. Según el mismo análisis de PPC Land (2026), «nada en la actualización cambia la forma de aplicar las normas». Y Antonio Fernandez, en Relevant Audience (2026), coincide: Google no ha anunciado ninguna señal nueva para ordenar resultados ni ningún castigo nuevo. Google no prohíbe la IA: deja por escrito que publicar sin revisar es un riesgo que corre por tu cuenta.
Por qué la IA se equivoca aunque suene segura
La propia Google explica el motivo en su guía. Dice, en traducción nuestra, que «los modelos generativos no buscan datos, sino que predicen una secuencia probable de palabras a partir de los datos con los que se entrenaron» (Google Search Central, 2026).
Dicho de otra forma: la IA no consulta tu horario, tus precios ni la ley vigente. Escribe lo que suena bien. Y lo que suena bien no siempre es verdad.
Una encuesta de NP Digital de febrero de 2026, recogida por PPC Land (2026), dice que el 47,1 % de los profesionales del marketing encuestados encuentra errores de la IA varias veces por semana. El 36,5 % reconoce que alguna vez se llegó a publicar contenido inventado. Y solo el 23 % se fía de usar la IA sin revisarla.
Antes y después: cómo se revisa un texto de la IA

Pongamos un ejemplo inventado: una clínica de fisioterapia en Sevilla pide a la IA un texto para su página de tratamientos.
Antes, el texto sale así: «Nuestra clínica, con más de 20 años de experiencia, ofrece el tratamiento más avanzado de Andalucía, avalado por estudios que demuestran una recuperación un 80 % más rápida». Suena profesional. Pero la clínica abrió hace ocho años, nadie ha medido lo de «más avanzado de Andalucía» y ese estudio no existe.
Después de una revisión de diez minutos: «Llevamos ocho años tratando lesiones deportivas y dolores de espalda en Sevilla. En la primera sesión valoramos tu caso y te explicamos el plan, sin obligarte a comprar un bono». Más corto, más cierto y más útil para quien busca fisio en su barrio.
La revisión consiste en eso: quitar lo que no puedes demostrar, corregir lo que está mal y añadir lo que solo tú sabes de tu negocio. Para escribir textos que conecten, mira cómo crear contenido que enganche y convierta.
Qué acepta Google y qué no
Lo que sí acepta
Usar la IA como ayuda: para un primer borrador, para ordenar ideas, para resumir o para corregir. Mientras el resultado sea útil, cierto y revisado por una persona, Google no tiene problema.
También valora que los contenidos vayan firmados. En su guía sobre contenido útil y fiable (2026) recomienda indicar quién escribe.
Lo que no acepta
Fabricar páginas en serie. Las normas contra el spam de Google (2026) incluyen, traducido, «usar herramientas de IA generativa u otras similares para generar muchas páginas sin aportar valor a los usuarios». Un ejemplo nuestro: una página por cada pueblo de la provincia con el mismo texto cambiando solo el nombre.
Publicar a granel sin mirar. Google dice, en su guía sobre contenido útil, que «usar IA generativa para producir grandes cantidades de texto sin supervisión ni selección manual supone poco o ningún esfuerzo» (Google Search Central, 2026).
Esconderse detrás de las fuentes. La misma guía añade que «atribuir o reconocer el mérito a otras fuentes no sustituye la necesidad de un esfuerzo original». Copiar y poner el enlace no basta.
Inventarse autores. Fotos de autor hechas con IA, nombres que no existen o títulos profesionales falsos: Google lo considera engaño, según su guía sobre contenido útil (2026).
Lo que no se ve también cuenta
La guía de Google dice que la revisión «también se aplica a metadatos» (Google Search Central, 2026). Los metadatos son los textos que tu web lleva por dentro y que el visitante casi nunca ve. En concreto, Google menciona cuatro:
- El título de la página, que es la línea azul que aparece en los resultados de Google.
- La meta descripción, el resumen corto que sale debajo de ese título.
- Los datos estructurados, unas etiquetas internas que le cuentan a Google tu horario, tu dirección o el precio de un producto.
- El texto alternativo de las imágenes, la frase que describe cada foto para quien no puede verla y para los buscadores.
Muchas herramientas y complementos de las webs rellenan estos campos con IA de forma automática. Si tu tienda dice en los datos estructurados que abre los domingos y no es así, el error lo verá Google y lo verán tus clientes en el buscador. En nuestra guía de SEO local explicamos por qué estos datos tienen que cuadrar en todas partes.
Si vendes en Google Shopping
Si tienes una tienda online y tus productos salen en Google Shopping a través de Merchant Center (el panel donde se suben los productos a Google), hay dos normas más, según la guía de Google (2026):
- Las imágenes hechas con IA deben llevar una etiqueta interna en el propio archivo, llamada «TrainedAlgorithmicMedia», que indica que la imagen la ha creado una IA.
- Los títulos y descripciones de producto escritos con IA deben indicarse por separado y marcarse como generados por IA.
Imagina una tienda online de cosmética que genera con IA las descripciones de sus 300 cremas: además de revisar ingredientes y tamaños, tiene que marcar esos textos.
Tu lista de revisión para esta semana
No hace falta parar la web ni rehacerlo todo. Esta lista es nuestra, inspirada en la que propone Relevant Audience (2026); no es un requisito de Google, sino una forma ordenada de cumplir lo que pide.
- Haz inventario. Apunta qué páginas, fichas o entradas del blog se escribieron con IA.
- Revisa los datos duros. Precios, horarios, direcciones, teléfonos, años de experiencia, plazos de entrega. Todo lo que tenga un número o una fecha.
- Busca afirmaciones que no puedas demostrar. «Los mejores», «el más avanzado», «estudios demuestran». Si no tienes la prueba, fuera.
- Mira títulos y meta descripciones. Comprueba que dicen lo que de verdad ofreces y que no se repiten igual en varias páginas.
- Repasa los textos alternativos de las fotos. Que describan lo que se ve en la imagen, no una lista de palabras clave.
- Comprueba los datos estructurados. Si no sabes dónde están, pide a quien lleva tu web que te confirme horario, dirección y precios.
- Firma lo que publicas. Con tu nombre o el de quien lo escribe de verdad. Nada de autores inventados.
- Lleva un registro. Una hoja sencilla con la página, la fecha y quién la revisó.
Aunque la guía de Google habla de tu web, el mismo criterio sirve para lo que publicas en redes sociales: un dato falso en Instagram también te resta confianza. Si prefieres que alguien lo lleve con este cuidado, es parte de lo que hacemos en gestión de redes sociales.
Preguntas frecuentes
¿Google penaliza el contenido hecho con IA?
No por el simple hecho de usar IA. Google no ha anunciado castigos nuevos con esta actualización. Lo que sí está en sus normas desde antes es el castigo a las páginas fabricadas en serie sin aportar nada a quien las lee.
¿Puedo usar ChatGPT para escribir los textos de mi web?
Sí. Úsalo como ayuda para el borrador, pero revisa cada dato, quita lo que no puedas demostrar y añade lo que solo conoces tú: tu forma de trabajar, tus precios reales, tu zona.
¿Tengo que avisar de que un texto lo ha escrito la IA?
En la web, Google no lo plantea como obligación: recomienda explicarlo cuando tus visitantes puedan preguntarse cómo se ha hecho un contenido, por ejemplo con un aviso. En Google Shopping es distinto: los títulos y descripciones de producto hechos con IA deben indicarse por separado y marcarse como generados por IA.
¿Qué pasa con lo que ya tengo publicado?
No hace falta borrarlo. Empieza por las páginas que más visitas reciben y por las que tienen datos que cambian, como precios u horarios. Con la lista de arriba puedes avanzar poco a poco.
La IA es una buena herramienta para ganar tiempo, y Google no te pide que dejes de usarla. Te pide lo mismo que te pedirían tus clientes: que lo que publicas sea cierto y que detrás haya alguien que se haga responsable. Con un poco de orden, esa revisión se convierte en costumbre y tu web gana en claridad y en confianza.